sábado, 31 de octubre de 2015



              Je, tu, il, elle, Chantal Akerman, 1974


             Marcia Mendes y Maria Bethânia 1973


             Emily Hansell

“Toda poesía es una revolución por cuanto rompe las cadenas que atan al hombre a la roca convencional”  

- René Crevel, Détours


           Toute une Nuite (Chantal Akerman, 1982)

"La necesidad de ir por mal camino, para ser destruido, es una, distante, apasionada, verdad turbulenta extremadamente privada"

- Georges Bataille, La literatura y el Mal


Ward Schumaker, Owl Soup. Libro pintado a mano, con cubierta de papel de cera estampada, estarcido en los letreros y encuadernación por John DeMerritt.

sólo rocío
es el mundo, rocío,
y sin embargo…

- Issa Kobayashi


Edvard Munch, pintor y grabador experimental, se centró en temas psicológicos de la mente humana y sus complejidades. 

El Simbolismo y el Expresionismo alemán eran sus grandes influencias.   



"Ya no se deben pintar interiores con hombres leyendo y mujeres cosiendo. Deben ser pinturas sobre seres humanos reales que respiran, sufren, sienten y aman. Me siento obligado –sería fácil– a pintar una serie de estos cuadros: en ellos es preciso entender lo sagrado. La carne y la sangre tomarían forma, los colores cobrarían vida."


jueves, 29 de octubre de 2015


"Esta es la historia que, yo también, cedí al deseo de contarte a ti, cuando apenas te conocía, a ti que ya no puedes acordarte, pero que habiendo conocido el comienzo de este libro, como por azar, has influido en mí tan oportuna, tan violenta y tan eficazmente, sin duda para recordarme que lo deseaba “abierto como una puerta batiente” y que por esa puerta nunca vería, sin duda, entrar a nadie más que a ti. Entrar y salir más que a ti. A ti que, de todo lo que llevo dicho en esta obra, no habrás recibido más que un poco de lluvia en tu mano levantada hacia “los amaneceres”. A ti, que tanto me haces lamentar que haya escrito esa absurda e irrevocable frase sobre el amor, “tal y como sólo puede ser a toda prueba”. A ti que, para todos los que me escuchan, no debes ser una entidad sino una mujer, a ti que sobre todas las cosas eres una mujer, a pesar de todo lo que me ha influido y lo que me influye en ti para que te considere la Quimera. A ti que haces admirablemente todo lo que haces y cuyas espléndidas razones, que yo no considero en los confines de la locura, relampaguean y caen mortalmente como el rayo. A ti, la criatura más viva, que no pareces haber sido puesta en mi camino sino para que experimente en todo su rigor la fuerza de lo que conservas intacto en ti...A ti, que todo conduce al alba y que, por eso mismo, quizás ya no vuelva a ver nunca más…"

- André Breton, Nadja


                         Penelope Slinger, Fin de la línea 2, 1977


                            George Benjamin Luks, Lily Williams 1909




Entrevista de Furio Colombo a P. P. Pasolini, el 1 de noviembre de 1975 (la última entrevista que concedió el autor, unas pocas horas antes de su asesinato)


     -Pasolini, en tus artículos y en tus escritos has dado muchas versiones de lo que detestas. Has abierto una lucha, solo, contra muchas cosas, instituciones, convicciones, personas, poderes. Para que sea menos complicado el discurso yo diré «la situación», y tú sabrás que quiero hablar de la escena en contra de la que, en general, te bates. Ahora te hago esta objeción. La «situación», con todos los males que tú dices, contiene todo lo que te permite ser Pasolini. Quiero decir: tuyo es el mérito y el talento. ¿Pero los instrumentos? Los instrumentos son de la «situación». Editorial, cine, organización, hasta los objetos. Pongamos que el tuyo sea un pensamiento mágico. Haces un gesto y todo desaparece. Todo eso que detestas. ¿Y tú? ¿Tú no te quedarías solo y sin medios? Quiero decir medios expresivos, quiero...

 Sí, he entendido. Pero ese pensamiento mágico yo no sólo lo intento, sino que me lo creo. No en el sentido mediático. Sino porque sé que golpeando siempre sobre el mismo clavo puede hasta derribarse una casa. En pequeño, un buen ejemplo nos lo dan los radicales, cuatro gatos que consiguen remover la conciencia de un país (y tú sabes que no siempre estoy de acuerdo con ellos, pero precisamente ahora estoy a punto de salir para ir a su congreso). En grande, el ejemplo nos lo da la historia. El rechazo ha sido siempre un gesto esencial. Los santos, los ermitaños, pero también los intelectuales. Los pocos que han hecho la historia son aquellos que han dicho no, en absoluto los cortesanos y los ayudantes de los cardenales. El rechazo, para funcionar, debe ser grande, no pequeño, total, no sobre este o aquel punto, «absurdo», no de sentido común. Eichmann, amigo mío, tenía mucho sentido común. ¿Qué le faltó? Le faltó decir no, antes, al principio, cuando lo que hacía era sólo administración rutinaria, burocracia. A lo mejor incluso habrá dicho a los amigos: a mí ese Himmler no me gusta mucho. Habrá murmurado, como se murmura en los editoriales, en los periódicos, en el amiguismo y en la televisión. O también se habrá rebelado porque este o aquel tren se paraba una vez al día para las necesidades y el pan y el agua de los deportados, cuando hubieran sido más funcionales o más económicas dos paradas. Pero nunca ha bloqueado la maquinaria. Entonces los problemas son tres. Cuál es, como dices tú, «la situación», y por qué se debería pararla o destruirla. Y cómo.

        -Eso es, describe “la situación”. Sabes perfectamente que tus intervenciones y tu lenguaje tienen un poco el efecto del sol que atraviesa el polvo. Es una imagen bella, pero se entiende poco.

 Gracias por la imagen del sol, pero pretendo mucho menos. Pretendo que mires a tu alrededor y te des cuenta de la tragedia. ¿Cuál es la tragedia? La tragedia es que ya no somos seres humanos, somos extrañas locomotoras que chocan unas contra otras. Y nosotros, los intelectuales, tomamos el horario de los trenes del año pasado, o de hace diez años, y decimos: qué extraño, esos dos trenes no pasan por ahí, ¿cómo es que se han destrozado de esa manera? O el maquinista se ha vuelto loco o es un criminal aislado o se trata de un complot. El complot, sobre todo, nos hace delirar. Nos libera de todo el peso de enfrentarnos solos a la verdad. Qué bien si mientras nosotros estamos aquí charlando alguno en una taberna está haciendo planes para deshacerse de nosotros. Es fácil, es sencillo, es la resistencia. Perderemos algunos camaradas y después nos organizaremos y quitaremos de en medio a los otros, ¿no te parece? Yo sé que cuando dan en televisión ¿Arde París?, todos están ante el televisor, con lágrimas en los ojos y unas ganas locas de que la historia se repita, bella, limpia (un efecto del tiempo es que “lava” las cosas, como las fachadas de las casas). Sencillo; yo aquí, tú allí. No hagamos bromas con la sangre, el dolor, la fatiga que la gente pagó entonces por “elegir”. Cuando estás con la cara aplastada contra aquel momento, aquel minuto de la historia, elegir es siempre una tragedia. Pero, admitámoslo, era más sencillo. El fascista de Saló, el nazi de las SS, el hombre normal, con la ayuda del valor y de la conciencia, consigue rechazarlo, incluso de su vida interior (que es donde empieza siempre la revolución). Pero ahora no. Uno se te viene encima vestido de amigo, es gentil, cortés, y “colabora” (pongamos que en la televisión), por ir tirando o porque no es un delito. El otro –o los otros, los grupos- te sale al encuentro o se te echa encima –con sus chantajes ideológicos, con sus sermones, sus prédicas, sus anatemas, y tú sientes que también son amenazas. Desfilan con banderas y consignas, pero ¿qué los separa del “poder”?

     -¿Qué es el poder, según tú, dónde está, dónde se encuentra, cómo lo sacas de su madriguera?

     El poder es un sistema de educación que nos divide en subyugados y subyugadores. Pero cuidado. Un mismo sistema educativo que nos forma  a todos, desde las llamadas clases dirigentes hasta los pobres. Por eso todos quieren las mismas cosas y se portan de la misma manera. Si tengo en las manos un consejo de administración o una operación bursátil, los utilizo. Si no, una barra de hierro. Y cuando utilizo una barra de hierro hago uso de  mi violencia para obtener lo que quiero. ¿Por qué lo quiero? Porque me han dicho que es una virtud quererlo. Yo ejerzo mi derecho-virtud. Soy asesino y soy bueno. 

     -Te han acusado de no distinguir política e ideológicamente, de haber perdido el sentido de la diferencia profunda que tiene que haber entre fascistas y no fascistas, por ejemplo entre los jóvenes.

     Por eso te hablaba del horario ferroviario del año pasado. ¿Nunca has visto esas marionetas que hacen reír tanto a los niños porque tienen el cuerpo vuelto de una parte y la cabeza de la otra? Me parece que Totó hacía un truco parecido. Así veo yo la inmensa tropa de intelectuales, sociólogos, expertos y periodistas de las intenciones más nobles, las cosas suceden aquí y la cabeza mira hacia allá. No digo que no exista el fascismo. Digo: dejad de hablarme del mar mientras estamos en la montaña. Este es un paisaje distinto. Aquí existe el deseo de matar. Y este deseo nos ata como hermanos siniestros de un fracaso siniestro de todo un sistema social. También a mí me gustaría que todo se resolviese con aislar a la oveja negra. Yo también veo las ovejas negras. Veo muchas. Las veo todas. Este es el problema, ya se lo he dicho a Moravia: por la vida que llevo pago un precio... Es como uno que baja al infierno. Pero cuando vuelvo - si vuelvo - he visto otras cosas, más cosas. No digo que tengan que creerme. Digo que tienen que cambiar continuamente de discurso para no enfrentarse a la verdad.

     -¿Y cuál es la verdad?

     Siento haber utilizado esta palabra. Quería decir «evidencia». Deja que ponga otra vez las cosas en orden. Primera tragedia: una educación común, obligatoria y equivocada que nos empuja a todos a la competición por tenerlo todo a toda costa. A esta arena nos empuja como una extraña y oscura armada en la que unos tienen los cañones y otros tienen las barras de hierro. Entonces, una primera división, clásica, es «estar con los débiles». Pero yo digo que, en un cierto sentido, todos son los débiles, porque todos son víctimas. Y todos son los culpables, porque todos están listos para el juego de la masacre. Con tal de tener. La educación recibida ha sido: tener, poseer, destruir.

     -Entonces deja que vuelva a la pregunta inicial. Tú, mágicamente anulas todo. Pero vives de los libros, y necesitas inteligencias que lean. Es decir, consumidores educados del producto intelectual. Tú haces cine y necesitas no sólo de grandes plateas disponibles (de hecho por lo general tienes mucho éxito popular, o sea eres «consumido» ávidamente por tu público) sino también de una gran maquinaria técnica, organizativa, industrial, que está en medio. ¿Si quitas todo eso, con una especie de mágico monaquismo de tipo paleo-católico y neo-chino, qué te queda?

   A mí me queda todo, o sea yo mismo, ser vivo, estar al mundo, ver, trabajar, comprender. Hay cientos de maneras de contar las historias, de escuchar las lenguas, de reproducir los dialectos, de hacer el teatro de los títeres. A los otros les queda mucho más. Pueden hacerme frente, cultos como yo o ignorantes como yo. El mundo se hace grande, todo pasa a ser nuestro y no tenemos que utilizar ni la Bolsa, ni el consejo de administración, ni la barra de hierro para depredarnos. Ves, en el mundo que muchos de nosotros soñábamos (repito: leer el horario de trenes del año anterior, pero en este caso podemos decir de muchos años antes) había el patrón infame con el sombrero de copa y los dólares que se le colaban de los bolsillos y la viuda demacrada que pedía justicia con sus niños. El buen mundo de Brecht, en suma.

     -Es como decir que tienes nostalgia de aquel mundo.

     ¡No! Tengo nostalgia de la gente pobre y verdadera que peleaba para derribar a aquel patrón sin convertirse en aquel patrón. Como estaban excluidos de todo, nadie los había colonizado. Yo tengo miedo de estos negros en revuelta, iguales al patrón, otros saqueadores que quieren todo a toda costa. Esta oscura obstinación en la violencia total no deja ver ya «de qué signo eres». A cualquiera que lleven al hospital al final de su vida sea llevado moribundo al hospital le interesa más -si tiene todavía un soplo de vida - qué le dirán los médicos sobre sus posibilidades de vivir que qué le dirán los policías sobre la mecánica del delito. Date cuenta de que yo no hago ni un proceso de intenciones ni me interesa ya la cadena causa efecto, primero ellos, o primero él, o quién es el jefe-culpable. Me parece que hemos definido lo que tú llamas la «situación». Es como cuando en una ciudad llueve y se han atorado las alcantarillas. El agua sube, es un agua inocente, agua de lluvia, no tiene ni la furia del mar ni la maldad de las corrientes de un río. Mas, por la razón que sea no baja, sino que sube. Es la misma agua de lluvia de muchos poemitas infantiles y de las musiquillas del «cantando bajo la lluvia». Pero sube y te ahoga. Si hemos llegado a este punto yo digo: no perdamos todo el tiempo en poner una etiqueta aquí y otra allá. Veamos cómo se desatasca esta maldita bañera, antes que nos ahoguemos todos.

     -Y tú, por eso, quisieras que todos fuesen pastorcillos sin enseñanza obligatoria, ignorantes y felices.

     Dicho así sería una estupidez. Pero la llamada  enseñanza obligatoria fabrica a la fuerza gladiadores desesperados. La masa se hace más grande, como la desesperación, como la rabia. Admitamos que yo haya tenido una salida de tono (aunque no lo creo). Decidme vosotros otra cosa. Se entiende que añoro la revolución pura y directa de la gente oprimida que tiene el único objetivo de hacerse libre y dueña de sí misma. Se entiende que me imagino que pueda todavía llegar un momento así en la historia italiana y en la del mundo. Lo mejor de lo que pienso podrá hasta inspirarme uno de mis próximos poemas. Pero no lo que sé y lo que veo. Quiero decir con toda franqueza: yo bajo al infierno y sé cosas que no molestan la paz de otros. Pero presten atención. El infierno está subiendo también entre ustedes. Es verdad que sueña con su uniforme y su justificación (a veces). Pero es también verdad que sus ganas, su necesidad de golpear con la barra de hierro, de agredir, de matar, es fuerte y es general. No será por mucho tiempo la experiencia privada y peligrosa de quien, cómo decirlo, ha tocado «la vida violenta». No se hagan ilusiones. Y ustedes, con la escuela, la televisión, lo pacato de sus periódicos, ustedes son los grandes conservadores de este orden horrendo basado en la idea de poseer y  en la idea de destruir. Dichosos ustedes que se quedan tan felices cuando pueden poner sobre un crimen su buena etiqueta. A mí esta me parece otra de las muchas operaciones de la cultura de masa. Como no podemos impedir que pasen ciertas cosas, nos tranquilizamos encasillándolas.

     -Pero abolir tiene que decir a la fuerza crear, si no tú también eres un destructor. Los libros por ejemplo, ¿qué será de ellos? No quiero hacer el papel de quien se angustia más por la cultura que por la gente. Pero esta gente salvada, en tu visión de un mundo diferente, ya no puede ser primitiva (esta es una acusación frecuente que te hacen) y si no queremos utilizar la represión «más avanzada»...
     Que me da escalofríos.

    Si no queremos utilizar frases hechas, una indicación tiene sin embargo que existir. Por ejemplo, en la ciencia-ficción, como en el nazismo, se queman siempre los libros como gesto inicial de exterminio. Cerradas las escuelas, clausurada la televisión, ¿cómo animas tu belén?
     Creo haberme ya explicado con Moravia. Cerrar, en mi lenguaje, quiere decir cambiar. Cambiar pero de modo tan drástico y desesperado como drástica y desesperada es la situación. Lo que impide un verdadero debate con Moravia, pero sobre todo con Firpo, por ejemplo, es que parecemos personas que no ven la misma escena, que no conocen la misma gente, que no escuchan las mismas voces. Para ustedes una cosa ocurre cuando es una crónica, hecha, maquetada, editada y titulada. ¿Pero qué hay debajo? Aquí falta el cirujano que tiene el coraje de examinar el tejido y de decir: señores, esto es cáncer, no una cosita benigna. ¿Qué es el cáncer? Es una cosa que cambia todas las células, que las hace crecer todas de forma enloquecida, fuera de cualquier lógica precedente. ¿Es un nostálgico el enfermo que sueña con la salud que tenía antes, aunque antes fuera un estúpido y un desgraciado? Antes del cáncer, digo. Es decir, antes de todo será necesario hacer no sólo un esfuerzo para tener la misma imagen. Yo oigo a los políticos con sus formulismos, todos los políticos, y me vuelvo loco. No saben de qué país están hablando, están tan lejos como la luna. Y los literatos. Y los sociólogos. Y los expertos de todo tipo.

     -¿Por qué piensas que para ti ciertas cosas están tan más claras?

     No quisiera hablar más de mí, quizás he hablado, dicho incluso demasiado. Todos saben que yo mis experiencias las pago personalmente. Pero están también mis libros y mis películas. Quizás soy yo quien se equivoca. Pero sigo diciendo que estamos todos en peligro.

     -Pasolini, si ves la vida así - no sé si aceptarás esta pregunta-: ¿cómo piensas evitar el peligro y el riesgo?

     (Se ha hecho tarde, Pasolini no ha encendido la luz y se hace difícil tomar apuntes. Miramos juntos los míos. Luego me pide que le deje las preguntas)

     -Hay puntos que me parecen demasiado absolutos. Deja que lo piense, que los relea. Y dame tiempo para encontrar una conclusión. Tengo una cosa en mente para responder a tu pregunta. Para mí es más fácil escribir que hablar. Te dejo las notas que añada mañana por la mañana». 

     Al día siguiente, domingo, el cuerpo sin vida de Pier Paolo Pasolini estaba en el tanatorio de la policía de Roma.

Texto de la entrevista de Furio Colombo a Pier Paolo Pasolini publicada en el suplemento  "Tuttolibri" del periódico La Stampa del 8 de noviembre de 1975

Traducción de Andrea Perciaccante


                             Daniel Garber

"La lectura de buenos libros podría calmar la estupidez humana, el problema es que a la estupidez humana no le gusta leer"

- Carl William Brown

miércoles, 28 de octubre de 2015




Por el año de los locos

Una plegaria

O María, madre frágil
escúchame, escúchame ahora.
a pesar de que no conozca tus palabras.
El rosario negro con su Cristo de plata
está ya en mi mano, sin bendecir,
pues yo soy la descreída.
Cada cuenta es redonda y dura entre mis dedos,
un pequeño ángel negro.
O María, permíteme esa gracia,
ese traspaso,
aunque yo soy desagradable,
sumergida en mi propio pasado
y mi propia locura.
Aunque estén las sillas,
yazgo en el piso.
Lo único vivo son mis manos
tocando las cuentas.
Palabra por palabra, yo tropiezo.
Como principiante, siento tu boca que toca la mía.

Voy contando las cuentas como olas
que martillan mi cuerpo.
Me enferma de que sean tantas,
estoy enferma, enferma en el calor del verano
y la ventana, arriba,
es la única que escucha, mi ser incómodo.
Ella es la que recibe, consuela.
La dadora de aliento,
murmura, exhalando su gran pulmón como un pez enorme.

Cerca, más cerca,
llega la hora de mi muerte
mientras me arreglo la cara, retrocedo,
me vuelvo inmadura y mi pelo se alisa.
Todo eso es la muerte.
Todo eso es la muerte.
En la mente hay un pasillo estrecho que se llama muerte
y por ahí fluyo
como si fuese agua.
Mi cuerpo es inútil,
yace acurrucado como un perro en la alfombra.
Se ha dado por vencido.
Aquí no hay palabras, salvo esas que se entienden a medias:
"Ave María" y "Llena eres de gracia".
Ahora penetro en el año sin palabras.
Noto la entrada rara y el exacto voltaje.
Existen sin palabras.
Sin palabras toco el pan,
y reparto el pan
sin hacer ruido.

Oh María, doctora de ternura,
ven con polvos y hierbas:
estoy en el centro.
Es muy pequeño y el aire es turbio
como en una casa de vapor.
Me dan vino como a un niño se le da leche.
Me lo ofrecen en un vaso delicado
en una copa redonda y un labio delgado.
El vino es de tonos vivos, rancio y secreto.
El vaso se alza por sí solo hacia mis labios
y me doy cuenta y lo entiendo
sólo porque está sucediendo.

Tengo miedo de toser
pero no hablo,
miedo a la lluvia, miedo al jinete
que empieza a cabalgar dentro de mi boca.
El vaso se inclina por sí solo
y estoy en llamas.
Veo dos lineas finas que bajan ardiendo por mi mentón,
me veo a mi misma como si estuviera viendo a otra.
Estoy partida en dos.

O María, abre tus párpados.
Estoy en el dominio del silencio,
el reino de los locos y durmientes.
Hay sangre aquí
y yo estoy sin comer.
Oh madre del vientre,
¿vine solamente por la sangre?
Oh pequeña madre,
estoy en mi propia mente.
Estoy presa en la casa equivocada.

- Anne Sexton, Live or Die

"El Dr. Weiss, a los cuarenta años, supo que su vida había sido arruinada por la literatura"

- Anita Brookner, The Debut


    Chantal Akerman, filmación de Romance en Nueva York, 1995, por Carl De Keyzer

             Chantal Akerman, Les Rendez-vous d'Anna, 1978


             Edwin W. Dickinson, The Cello Player, 1924-1926


             Jean-Luc Nancy, 58 Indicios Sobre el Cuerpo


           Elina Brotherus, from New Painting Series


"Exquisitamente bella elegía de Patti Smith por el paso del tiempo y cómo el resplandor del amor redime la ruptura de la pérdida" Fuente: brainpickings.org


                       Renart, petits charmes


                        Enrico Perroni, herbario con mariposa azul (2006)

lunes, 26 de octubre de 2015



                            Isa Marcelli

"En esta edad oscura en la que vivimos, bajo el nuevo orden mundial, compartir el dolor es una de las condiciones previas esenciales para volver a encontrar la dignidad y la esperanza. Hay una gran parte del dolor que no puede compartirse. Pero sí se puede compartir el deseo de compartirlo. Y en esa forma de compartir inevitablemente inadecuada reside la resistencia" 

- John Berger, El tamaño de una bolsa


                                  Antoine Josse

"La grandeza de lo humano es el no llegar....somos un proceso que no tiene clausura"

- María Zambrano, Cartas a la Pièce


                         Rene Magritte - el mirar fijamente el interior (1942)

"Cuánto más conscientes somos, más inconscientes somos. Tal es el demoníaco juego de la conciencia y no conciencia en que el ser humano se debate"

- María Zambrano, Unamuno

sábado, 24 de octubre de 2015

Lucas Levitan, el artista que roba las fotos de las redes sociales para ilustrarlas


Los tres Escarabajos

"Suele salir de caza por las redes sociales en busca de fotografías para tunear con ilustraciones que cambian completamente su significado, aunque siempre cita la fuente de donde las ha sacado. Las personas a las que Lucas Levitan ha ‘robado’ las fotos le suelen agradecer por lo que ha hecho con ellas con su imaginación."  Fuente: El Ventano 


Océano de los Sueños


No picture, please


 Damned! 


 El espécimen raro del Homo Sapiens

Roger y Maggie


Picnic 


Hojas de Música


Les Luthiers


 De cola en el Trampolin


Canastra


 El hombre con pelo florido


Sticky Love

viernes, 23 de octubre de 2015



Algunas emociones que la gente siente, pero no puede explicar


El diseñador gráfico John Koenig ha buscado durante años para rellenar agujeros en el lenguaje que describen las emociones que todos sentimos, pero no pueden comunicarse. Desde 2009, su sitio web: The Dictionary of Obscure Sorrows ha sido "un compendio de palabras inventadas", como él lo llama. Según Koening, "Cada definición original pretende llenar un hueco en el lenguaje - para dar un nombre a las emociones que todos podríamos experimentar, pero que aún no tienen una palabra. Cada palabra en realidad significa algo etimológicamente, habiendo sido construida a partir de una docena de idiomas o jergas renovadas ".

Aquí hay 25 ejemplos

Sonder: La comprensión de que cada transeúnte tiene una vida tan viva y compleja como la tuya propia.

Opia: La intensidad ambigua de mirar a alguien a los ojos, y sentirse simultáneamente invasivo y vulnerable.

Monachopsis: La sensación sutil pero persistente de estar fuera de lugar.

Énouement: El sentir agridulce de llegar al futuro, para ver cómo salen las cosas, pero no ser capaz de contar tu propio pasado.

Vellichor: La extraña melancolía de las librerías de libros usados.

Rubatosis: La conciencia inquietante de tu propio latido del corazón.

Kenopsia: La misteriosa y extraña atmósfera, de un lugar que normalmente se llena de gente, pero ahora está abandonado y tranquilo.

Mauerbauertraurigkeit: El impulso inexplicable para mantenerse lejos de la gente, incluso amigos cercanos que realmente te gustan.

Jouska: Una conversación hipotética que compulsivamente se representa en tu cabeza.

Chrysalism: La tranquilidad amniótica de estar en casa durante una tormenta eléctrica.

Vemödalen: La frustración de algo fotográfico increíble cuando ya existen miles de fotos idénticas.

Anecdoche: Una conversación en la que todo el mundo habla, pero nadie está escuchando.

Ellipsism: La tristeza cuando sientes que nunca podrás saber cómo hubiese terminado una historia.

Kuebiko: Un estado de agotamiento inspirado por actos de violencia sin sentido.

Lachesism: El deseo de ser golpeado por el desastre - sobrevivir a un accidente aéreo, o perder todo en un incendio.

Exulansis: La tendencia a renunciar a tratar de hablar sobre una experiencia porque la gente es incapaz de conectar con ella.

Adronitis: La frustración por el tiempo que se tarda en llegar a conocer a alguien.

Rückkehrunruhe: La sensación de volver a casa después de un viaje de inmersión sólo para descubrir que se desvanece rápidamente de tu conciencia.

Nodus Tollens: La comprensión de que una parcela de tu vida no tiene sentido para ti nunca más.

Onism: La frustración de estar atrapado en un solo cuerpo, que habita en un solo lugar a la vez. La conciencia de lo poco del mundo que experimentarás.

Liberosis: El deseo de dar importancia a menos cosas.

Nodus Tollens: Cuando tu vida no encaja en una historia.

Oleka: El temor de que estás perdiendo tu vida.

Altschmerz: Cansancio por los mismos viejos problemas que siempre has tenido - los mismos defectos aburridos y ansiedades que has estado royendo por años.

Occhiolism: Tener conciencia de la pequeñez de tu punto de vista.

Yu Yi: El deseo de sentirse inmensamente nuevo, de ver con nuevos ojos, y sentir las cosas con tanta fuerza como lo hiciste cuando eras más joven antes de las expectativas, antes de la memoria, antes de las palabras.

jueves, 22 de octubre de 2015



                      Joanna Borowiec, Sueños Inconclusos series #12, 1/15

"Que sólo puede lo incandescente. Sin salir del agua, entré hace tiempo en el fuego"

- María Zambrano, Correspondencia con E. Simons


                       Sara Robin, a quiet place...

"sueño, somos nosotros, cuya tarea es estar despiertos"

- Friedrich Nietzsche, Más allá del bien y del mal


                               Osamu Shiihara, Sans-Titre, 1930

"Ha trepado por el fuego y ha hecho regresar la ceniza al cristal", "ha atravesado el río y ha llegado a la isla"

- José Lezama Lima, Imago


                      "Trabajo en oleadas, porque soy impaciente"  
                     
                        Cy Twombly

"Más luces  o la súbita sombra.
El sonido disperso y el silencio del mundo.
La desolación
de la oquedad sin bordes.
Y de pronto
la postrera palabra,
la caricia del agua en la boca sedienta,
o era la gota suave sobre los ojos ciegos,
quemados por la vida y sus lumbres"

- Vicente Aleixandre, Poemas de la consumación


"Anoche bebí demasiado porque comí con unos idiotas, unos arquitectos-con sus mujercitas- que hablaban de aviones y de servicio militar en todos los países  del mundo. Eran muchachos de 24 a 30 años. (Odio a la gente joven-seria y estudiosa-con su Porvenir abierto y sus miserables deseos de automóviles y departamentos. Los únicos jóvenes que acepto son los bizcos, los cojos, los poetas, los homosexuales, los viudos inconsolables, los frustrados, los obsesionados, sean condes o mendigos, comunistas o monárquicos, mujeres, hombres, andróginos o castrados.)"

- Alejandra Pizarnik, Diarios, Sábado, 12 de mayo (1962)

"Cuando veo fotos de mi presidente, o le oigo hablar, me parece una especie de payaso, una criatura torpe y repugnante a la que se ha otorgado decisión sobre mi vida, mis posibilidades, y las de todos los demás." 

- Charles Bukowski, Ojos como el cielo

"Delante de una sola persona podemos saber si es masa o no. Masa es todo aquel que no se valora a sí mismo- en bien o en mal- por razones especiales, sino que se siente “como todo el mundo”, y, sin embargo, no se angustia, se siente a salvo al saberse idéntico a los demás."

- Ortega y Gasset,  La Rebelión de las Masas

"Las doctrinas carecen de vigor, las enseñanzas son estúpidas, las convicciones ridículas y estériles las florituras teóricas. De todo lo que somos, vida no hay sino en las potencias del alma."

- Emil Cioran,  Breviario de los vencidos


"Todo sirve, todo para dar leña a la hoguera única, todo puede y ha de ser abrasado en la zarza ardiente"

- María Zambrano, Cartas a la Pièce (Correspondencia con Agustín Andréu)


                           Jo In Hyuk