jueves, 25 de agosto de 2016


Ofelia cantó sus desquiciadas canciones
y salió corriendo de la escena, inquieta:
que si se le quema el vestido, que si sobre los hombros
le cae el cabello de la forma adecuada.

Para verdadero colmo, se lava las cejas
de esa negra desesperación y -como auténtica hija de Polonio-
cuenta las hojas que ha arrancado a su cabello, para mayor seguridad.
Ofelia, que a ti y a mí nos perdone Dinamarca:
moriré con alas, sobreviviré con garras útiles.
Non omnis moriar de amor.

- Wislawa Szymborska, El resto, De "Amor feliz y otros poemas"

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