miércoles, 24 de agosto de 2016



 "Y poco a poco, como un océano que se encrespa, íbamos emergiendo sobre las llanuras y las llanuras parecían olas ondulando con el movimiento de nuestros cuerpos.


Sí, porque se encenderá el cielo y las cordilleras, los desiertos y las playas abrirán sus soledades y nuestros cuerpos rotos atravesarán su soledad, pisarán otra vez los pastos y parecerá un mar que se encrespa los movimientos de nuestros cuerpos pisando las llanuras.

Porque nuestros cadáveres revivirán. Sí, porque nuestros cuerpos revivirán, y el cielo encendido será un mar de pasto oyendo nuevamente nuestros pasos. Y se abrirá un mar en las soledades.

Y se trazará entonces una ruta en las soledades y como dos amantes que despiertan juntos nuestros ojos elevándose unirán de nuevo los horizontes con los glaciares, las cumbres con los abismos, las cuencas vacías con el océano y serán igual que ríos dándoles agua al desierto nuestras pupilas nuevas inundando las enmudecidas playas. Los Andes de crestas blancas se juntarán con el Pacífico, como olas para arriba se nos abrirán los duros párpados y como un mar subiendo en las soledades la tierra echará de su seno a los muertos (...)"

- Raúl Zurita, Inri, Una ruta en las soledades

- Imagen, Hebe Robinson, from Echoes of Lofoten

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