miércoles, 26 de octubre de 2016



Pier Paolo Pasolini en el debate "Libertà d’espressione tra libertà e pornografia" - Milán,1972 - Foto de Letizia Battaglia


"¿Qué es lo que ha transformado a los proletarios y a los desclasados italianos, sustancialmente, en pequeños burgueses, devorados, además, por un ansia económica de serlo? ¿Qué ha hecho que las masas de jóvenes se conviertan en masas de criminaloides? Lo he repetido ya decenas de veces: una “segunda” revolución industrial que en Italia, en realidad, ha sido la “primera”: el consumismo que ha destruido cínicamente un mundo “real”, transformándolo en una total irrealidad, donde no existe ya elección posible entre el bien y el mal" 

"Hoy en día la libertad sexual de la mayoría de personas es en realidad una convención, una obligación, un deber social, un ansia social, una característica irrenunciable en la calidad de vida del consumidor"

"La televisión es un medio de masas. Y los medios de masas sólo nos pueden convertir en mercancías y alienarnos"
 
 "No se percatan que la televisión, es tal vez aún peor que la escuela obligatoria"

 "Procrear es hoy un delito ecológico"

 "Soy un hombre que prefiere perder de forma honesta que vencer de manera desleal y despiadada"

"El poder de la ideología de la industria cultural es tal que la conformidad ha sustituido a la conciencia"

 -Theodor W. Adorno

conformidad social




En Psicología de los Grupos el concepto conformidad se define Proceso de influencia social por el que una persona modifica sus sentimientos, opiniones y conductas en dirección a la posición mantenida por el grupo mayoritario, como resultado de la presión física o simbólica ejercida por un líder del grupo o por el propio grupo. El término Conformidad es un fenómeno correspondiente a la influencia de los grupos.

Sintetizando diferentes visiones Conformidad social se trata de un cambio de conducta que se manifiesta, no solo como inherente a la persona, sino sobre todo como rasgo dentro del grupo; es una forma de valorar la influencia social, ya que se trata de un ajuste adaptativo del individuo ante la presión social y resulta clave para la perpetuación de una sociedad injusta y desigualitaria.

Parece que, en el pasado, el conformismo dentro de la psicología social se denominaba influencia social y se examinaba de una manera automatizada, tal y como dice Tomás Ibáñez en su libro Anarquismo es movimiento: "la adecuación del individuo al grupo al que pertenece, ejerciendo, por tanto, una función de control social (tanto en el sentido de vigilancia como en el sentido de dirección y de intervención reguladora)". Desde este punto de vista, el comportamiento del individuo o del grupo tiene por función asegurar su inserción en el sistema o en el ambiente social, por lo que se busca la normalización y se rechaza toda "desviación" considerada como disfuncional y no adaptativa"

Amoldarse o mantenerse independiente es una tarea que cada individuo debería poder reflexionar. Frente a esa mayoría silenciosa, que ignora la injusticia, existe la posibilidad de la acción individual de no colaboración.

Puede ocurrir que una minoría comience a romper con la conformidad, la complacencia y la sumisión, mediante procesos de actividad cognitiva analítica que dé inicio a movilizaciones que pueden comenzar a ejercer presión sobre la mayoría conforme. En esta reacción está la semilla del cambio social.

"En el pensamiento y el análisis político, aún no se ha guillotinado al rey"

- Michel Foucault, La voluntad de saber

"La innovación no pasa ya por los partidos, los sindicatos, las burocracias, la política. Ella depende ahora de una preocupación individual, moral. No se pide ya a la teoría política que nos diga lo que debemos hacer, no necesitamos tutores. El cambio es ideológico y profundo"

- Michel Foucault, Microfísica del poder

"Desde que el Arte ha muerto se ha vuelto muy fácil disfrazar a los policías de artistas"

 - Guy Debord, La sociedad del espectáculo

"La política moderna sería para Foucault, desde el primer momento y para siempre esto y nada más que esto, el sistema de lenguajes y de saberes de un momento, de un tiempo, para disciplinar a los individuos, eso que acabará llamando la política pastoral porque, precisamente, se produce a la imagen del pastor y su rebaño, que se ocupa y trata de cada uno singularmente y que vuelca su atención de forma aún más fuerte sobre aquellos a los que excluye. La vida de los seres humanos sin derechos, la vida de los seres humanos infames..."

- Blandine Kriegel, Michel Foucault aujourd’hui, Paris, Plon, 2004

domingo, 23 de octubre de 2016

J.M.W. Turner - Una llama es un desvío...


 cuaderno de su viaje a Italia. 1819 (x)


 notas sobre Venecia 1819, y dos bocetos de paisajes ásperos y no identificados, así como algunas notas sobre el pintor veneciano 'Palma'


Notas sobre la luz del sol, con un diagrama c.1809 (x)




Sólo lo que vemos anuncia el esplendor. La luz es más poderosa que la fatiga y el terror. Esperad con júbilo la rágafa y el destello del cielo. Son ellos el pulso que animará vuestra alma. ¡Confiad en el relámpago!

***

El feroz rigor de una estampida salvaje vuelve hacia ti el velamen de tu propio cuerpo.


***

El paisaje inflama tanto el aire que la vista ya no resiste y el horizonte enceguece de fuego.

***

El fuego conversa con las aguas más pobres. Una llama es un desvío.

***

Los colores están detrás de otros colores. Tras ellos, los colores verdaderos toman distancias. Todo brilla detrás de otra imagen que no alcanzamos a ver jamás.

***

Mis ojos no ven claramente. La bruma se posa en este puerto y no zarpa. Llevo horas de tinieblas y soledad. La distancia no me ofrece nada. La luz no me pertenece.

***

Leí una vez en Filodemo que había una correspondencia entre la enfermedad y color. He seguido estas tendencias modernas, no tanto por arrimar mi intuición al arte de la medicina, sino como una continuación de mi oficio. Nos curamos con los que enfermamos.

***

Los elementos viajan en sí mismos. Voy tras ellos. No hay quietud posible. Los reflejos pertenecen a una categoría inanimada. No permitiré que me distraigan en este amanecer.

***

El peso de la luz sobre los objetos contiene al mundo. Se trata de un poderoso faro alejado de todas las costas a las que arribamos.

***

Venecia es una ciudad amenazada por el sortilegio de las aguas; quizás algún día se la trague el mar como a una piedra y todos nosotros (los que verdaderamente la hemos comprendido) bajemos a recorrerla conteniendo el aire en los pulmones.

                                                                      ***

He leído una vez que Dios se complacía mostrándose en lugares húmedos. El agua sería un vehículo de la divinidad; quizá sea ése el motivo por el cual la estadía en Venecia me resulte perturbadora y, a la vez, un puntum caecum (mancha ciega).


                                                                      ***

La luna no me pertenece, tenemos un contrato. Cada cual se retira si no hay nada.


                                                                      ***

Detrás de las grises nubes veo fuego. Por la noche el fuego llegará a la triste ciudad y su agua no podrá con él. El cielo depositará antorchas sobre los canales y explotará la furia.

                                                                       ***

Mi corazón también ha sido una tormenta; más de una vez he bebido mis frascos con agua de pinturas. ¿Para qué?

No he estado lo suficientemente insano para tragarme mis acuarelas pero lo he pensado. ¡De qué serviría una muestra íntima del viejo Joseph a la altura de las costillas!

                                                                       ***
 

He navegado con la triste góndola por la tarde. El silencio de los canales anunciaba algo feroz. La marcha de mi barca cedía su paso al crepúsculo. El gondolero no bajaba la vista y apenas movía su cabeza para saludar. El remo golpeaba el agua espesa. Un furioso relámpago cayó tras la cúpula de Santa María de la Salud. Sentí que algo terrible ocurriría. En mi alma ya se había desatado la tormenta que más tarde azotaría a la Serenissima.
                                                                         ***

Durante los últimos quince días de octubre he esperado un relámpago (como Teresita espera en la oscuridad un espasmo), del mismo modo que se espera a un familiar que viene por la herencia.
Ayer tuve uno que quiso más de mí. Un relámpago blanco con un filamento similar a una extensión líquida de oro. Giorgone habría sabido qué hacer con él, yo quedé indefenso, dudando de la posibilidad del arte.

                                                                       ***

Las figuras son arrastradas sin piedad. No hay formas que soporten tal acometida.

¿Hacia dónde? ¿Hacia dónde?


                                                                       ***

Nadie viene por ti y procuro acompañarte. Mi vista persigue tu ira desde la tela.

¡Arranca también su color! ¡Vence a mis paletas!

                                                                       ***

 
Vuelva mi alma y tu salvaje danza no repara en ello.

¿No tienes ojos, acaso? Tifón: ¡tu puerto no pertenece a nadie!



                                                                       ***
¿Por qué teméis, transeúntes?

¿Por qué escapáis del horizonte enceguecido?

                                                                      ***

Mis ojos no ven claramente. La bruma se posa en este puerto y no zarpa. Llevo horas de tinieblas y soledad. La distancia no me ofrece nada. La luz no me pertenece.

                                                                      ***

Acaso el ojo sea lo que enciende el universo.

¿Hacia dónde? ¿Hacia dónde?

                                                                      ***

El encanto del cielo y la luz de las estrellas apartan el mundo desolado.

La noche tiene los colores del mar. Navego en silencio.

                                                                       ***

La luna permanente y el agua discontinua. Así hay que comenzar cualquier biografía. Ayer viajé en una pequeña embarcación. La salida fue con tormenta. Entrados en el mar, fuimos visitados por un prisma de colores de una cúpula octogonal. Tomé unos apuntes en estado de bruma.

Las hojas del cuaderno se mojaban y la tinta se diluía por efecto de la humedad, como si alguna fuerza propia se encargara de hacer desaparecer los bocetos y las palabras: comulgar.

                                                                      ***

Deterioro del cuerpo: perdida progresivas de la vista, dolor en uno de los pies, dificultad para mantener el tronco erguido, inadecuado comportamiento donde haya más de tres personas, baja tolerancia a los condimentos, irritación de la cadena sanguínea, palpitaciones, erupciones exquisitas en la frente, en los talones y en los dedos de los pies, problemas digestivos, insomnio. A cada uno de estos desencantos le he atribuido un color.

                                                                       ***

Una mujer rubia refleja con estridencia el amarillo, que es el color de la distancia y de la jaqueca. La migraña se asemeja demasiado al cabello de la dama que acaba de sentarse a la mesa contigua que ocupo en el café Florian, que ocupo desde hace mucho. Me alejo sin quererlo.

                                                                        ***

El dolor en uno de mis pies (el izquierdo), por ejemplo, tiene atribuciones del verde, pero en un registro bajo, muy bajo, como el grosero verdín, ya pasado, que se encarama en las grietas. Trabajo sobre ese color intensamente durante semanas buscando exorcivamente variarlo en su composición, no hacia el ocre (que bien está como trastorno digestivo) sino hacia la primera gracia que muestra el rosa opaco.

                                                                       ***

Leí una vez en Filodeno que había una correspondencia entre la enfermedad y color. He seguido estas tendencias modernas, no tanto por arrimar mi intuición al arte de la medicina, sino como una continuación de mi oficio. Nos curamos con los que enfermamos.

                                                                       ***

Los colores están detrás de otros colores. Tras ellos, los colores verdaderos toman distancias. Todo brilla detrás de otra imagen que no alcanzamos a ver jamás.

                                                                       ***

El desenlace del cielo, cada una de las estrellas en el día de su boda, las cintas cayendo, ¡la cabeza de un cerdo sobre la platería! ¡Con sus huesos cocidos de más, olorosos, oh, el gran hocico de la noche!

Nuestro es el mundo, hay otro vida detrás de los colores.

                                                                       ***

Los maestros holandeses me han dado una pequeña idea: cerrar los ojos.

                                                                       ***

El peso de la luz sobre los objetos contiene al mundo. Se trata de un poderoso faro alejado de todas las costas a las que arribamos.

                                                                        ***

Los elementos viajan en sí mismos. Voy tras ellos. No hay quietud posible. Los reflejos pertenecen a una categoría inanimada. No permitiré que me distraigan en este amanecer.

                                                                          ***

En un tabique de mi recama han anidado unos minúsculos insectos de cabeza grisácea. En un principio pensé que se trataba de ciertas hormigas que ya había visto en los interiores de la Dogana. Limpié con brea la zona, instalé nuevamente la madera sobre el hueco. De noche, el ruido producido por sus desplazamientos me ha resultado conmovedor. Se advierte que arrastran elementos de un lado a otro, como si el propósito fuera refundar ciudades o llevar de aquí para allá una magnitud de materia deplorable. El depósito de esas construcciones deja un polvillo cetrino por encima de los zócalos.

Cuando en 1840 pinté la Vista de la Dogana: San Giorgio Maggiore, utilice el polvillo como material de la acuarela; la textura más clara se evidencia en la cúpula del campanario.

                                                                       ***
 

Ayer fui a la barbería que está cercana al Ponte delle Tette camino a la iglesia de San Cassiano. El babero es un hombre con una enorme nariz enfermiza (los veintiséis bocetos serán clasificados y rotulados como "estudios sobre una rinofima"). Hubiera querido tratar esa protuberancia de cerca, si fuera posible con lentes de fuerte aumento. En el descanso, sobre el pequeño hueco que antecede a la curva exponente de pulpa carnosa, un extraordinario ramillete de pequeñas venas violáceas sobresalía; un espectáculo que la propia enfermedad brindada como testimonio de su estrago. La belleza de ese racimo era atroz y conmovedora. Había visto algo semejante en los hongos que proliferan en los maderos del muelle; y así como en aquella oportunidad volví con una espátula a los muelles para llevarme el acontecimiento a mi taller, habría querido esta vez arrancarle al barbero ese tesoro de su nariz para llevármelo y tratarlo, hasta obtener la aprobación de Reynolds.

                                                                        ***

No les daré lo que esperan de mí. Destruyan mis dibujos. Arrojen al mar mis apuntes.

Olviden mis pinturas. Partiré hacia donde no me esperen. Viajaré sujeto a la misma tempestad que azota mi alma. Nada detendrá mi anhelo de respirar el aliento de Dios.


                                                                          ***

 
De haber sido un dios, no habría perpetuado la imagen; la imagen ha destronado la posibilidad de lo semejante. El pensamiento que busca la imagen es rastrero, aquel que busca lo semejante es lo divino.


                                                                         ***

Imagino el misterio de Dios como una aguja (o como un pequeño pincel en mis manos).


                                                                         ***
 
Mi madre me despertaba a primera hora del día con un pedazo de luz; Dios estaba en sus rodillas sin hacer ruido: Mi casa era silenciosa.




- W. Turner, "El cuaderno rescatado", recopilación de fragmentos por Javier Cófreces-Alberto Muñoz, desde su libro, Venecia Negra.
 

Con Turner, la pintura romántica llegó a una de sus cumbre. El pintor inglés difuminó las formas y liberó el color para expresar una visión íntima de una naturaleza impregnada de una misteriosa belleza.

Sólo se conservan unas pocas notas de los quizás cientos de cuadernillos que Turner escribió a propósito de su pintura y el arte. A los veinte años de su muerte, en 1874 se hallaron uno de sus cuadernos. Estaba muy deteriorado y se hallaba escondido en la habitación donde el pintor se alojaba habitualmente cuando visitaba Venecia. Por esta degradación, sólo se pudieron rescatar no más de veinte hojas. En 1881 la Clore Gallery en Londres organizó una retrospectiva del gran pintor inglés donde los textos supervivientes fueron presentados por primera vez.

Esos pasajes recuperados, proceden de una obra dedicada a Venecia por dos autores argentinos: Venecia negra, de Javier Cófreces y Alberto Muñoz. Estos textos son una versión parcial de esa selección presentada en el capítulo VII "El cuaderno rescatado", de esta obra que a su vez fue recogido de un catálogo de una muestra de Turner en la National Gallery de Washington, de 1974.

viernes, 21 de octubre de 2016



                       Abbott Handerson Thayer, Margaret MacKittrick, 1903


                           Antoon van Welie, Douleur, 1895


           Georg Flegel - Still Life, 1610


            Elihu Vedder, The Bound Angel, 1891


                         Leonardo da Vinci, cabeza de Leda (detalle), 1504-06


                        Camille Claudel



"He leído La epístola a los pisones, de Horacio. Siempre me sorprende saber que los poemas sirven de solaz, de esparcimiento del corazón ultrajado por la fatiga, como dice Horacio. No obstante, H. me corrobora la necesidad de adquirir una técnica sólida. (Cada palabra debe estar llena de polvo, de cielo, de amor, de orín, de violetas, de sudor y de miedo. Cada palabra ha de ser gastada, pulida, retocada, sufrida.)

¡Al diablo con las poéticas! Hoy he leído la de Boileau, quien no hace otra cosa que repetir a Horacio. Leer estos libros en un día lluvioso de 1957 es como bailar el rock con peluca.

Porque la poesía no es un grato esparcimiento. La poesía es un aullido que hicieron —que hacen— los seres en la noche. (Esto que digo peca de trágico.) Idiota decir: la poesía es… etc., etc.

Piensa, Alejandra, teje tus ideas a la luz de la tristeza. Piensa en la carencia, en la mía, en la tuya, en la suya. Piensa, piensa en la carencia.

Curioso es vivir. Raro es vivir. Asombroso es vivir. ¿Y por qué vivir?

       (La Gran Pitonisa se encoge de hombros.)
 

"Soy la Gran Pitonisa, tengo los oídos llenos de whisky y el corazón colmado de salamandras."

   (Así se presentó. Tuve miedo.)"

- Alejandra Pizarnik, Diarios, Cuadernos 1957-60, miércoles, 4 de diciembre.

"Así la música debe convertir en sonoras fuerzas insonoras, y la pintura debe convertir en visibles, fuerzas invisibles. A veces son las mismas: el tiempo, que es insonoro e invisible, ¿cómo pintar o hacer entender el tiempo? (...) A veces, al contrario, la fuerza insensible del arte parece formar parte de los datos de otro arte: por ejemplo, ¿cómo pintar el sonido o incluso el grito? (e inversamente, ¿cómo hacer escuchar los colores?)"

- Gilles Deleuze, "Peindre le cri", en Critique, n° 408

jueves, 20 de octubre de 2016



               Seed

              Laura Makabresku

"Voy a morir de este corazón débil que he heredado, no sé de quién"

- W. G Sebald, Austerlitz



             I See

            AlicjaRodzik


                        la oruga se deslizo suavemente por su mano

                       Chris Van Allsburg, Los misterios del señor Burdick

miércoles, 19 de octubre de 2016



       El segundo despertar de Christa Klages, Margarethe von Trotta, 1978


                    Alejandra Pizarnik (1936-1972)


             Toute une nuit, Chantal Akerman, 1982

"Lo he abandonado todo. La pintura me lo exigió. Todo lo que busqué fue no traicionar la vida. Pinto para salir del hoyo. Pinto mi miseria. Lo hice para poder respirar. No hay en ello ningún mérito. La pintura me ha permitido que no sea un harapo. Todos los cuadros que he pintado me han sido impuestos.
La mayor parte del tiempo es el vacío, la espera. Estoy siempre en el camino. Espero, me preparo. Algo intenta nacer. Pero no sé lo que es.
Nunca parto de un saber. Hay que saber arrancarse de ese río de palabras que nunca cesa de fluir. Pinto para matar la palabra. La vida es constantemente falsificada. El artista vive un secreto que debe manifestar. La pintura no viene de la cabeza sino de la vida. La tela no tiene nada que ver con la razón razonante. Pintar es un intento por alcanzar lo verdadero. Es buscar el rostro de aquello que no tiene rostro. ¡Es tan extraña esa necesidad de ver y hacer ver!
El gran peligro es la fabricación. El error de tantos artistas es creer que esta aventura es asunto de la voluntad. Cuando la vida está ausente hay que saber abstenerse. Los que se obligan a hacer no comprenden que se obligan a mentir. Nadie es más criminal que un artista falso.’
'Pintar es intentar alcanzar un punto, donde uno no pueda permanecer."

- Bram Van Velde, Una vida secreta. Encuentro con Bram van Velde, (Charles Juliet)

lunes, 17 de octubre de 2016

István Sándorfi


Dust



                                                        Modeles en chagrin



                                                           Amours Nubiles


                                                    Peinture siamoise



                                                    La Fontaine des Innocentes



                                                Éve or Love in White



                                                  Ange una efface l'oeil


                 István Sándorfi

            
István Sándorfi nació en Budapest en 1948. Su padre era director de la empresa estadounidense IBM en Hungría. Debido a esto, se le acusó de espia durante el régimen comunista de Stalin, y fue condenado a cinco años de prisión, liberándolo unos días anteriores a la Revolución húngara de 1956. Durante el levantamiento de 1956 la familia Shandorfi abandonó el país huyendo de los carros blindados soviéticos, primero refugiado en la Alemania de la postguerra y, finalmente afincado en París hasta su muerte en 2007. Fuertemente afectado por la violencia de la revolución y las aberraciones del sistema político en su conjunto, Shandorfi encontró consuelo en el dibujo, y luego, cuando cumplió 12 años, empezó a pintar al óleo.

En sus primeros dibujos de 1956 aparecían revolucionarios vistos desde la ventana de su casa en Kispest, saliéndole tan perfectos que su madre escondió estas obras. En sus primeras obras utilizaba el bolígrafo, después ya siempre pintó al óleo. Desde 1970 durante 15 años se utilizaba a sí mismo como modelo, siendo la principal causa de ello que le abrumaba la presencia de otros mientras trabajaba en sus obras.

En su primera época, en vez de retratos, pintaba varios objetos en posiciones complicadas. Ha impactado al público con su bodegón  de los intestinos. Él en sus obras a menudo se representaba en posiciones muy raras, con extremidades atadas, ojos tapados, o bien junto con objetos extraños.

A finales de los 70 y principios de 1980, su gama de colores constaba de azul, lila y combinaciones en colores fríos. En los 80 pintó varios fragmentos de brazos y piernas, así como bodegones, figuras femeninas, basados en fotografías. Desde 1988  pinta sólo figuras femeninas, utilizando muchas veces a sus propias hijas como modelos. Como era su costumbre, junto a los cuerpos femeninos cubiertos de sábanas se hallaban también objetos simbólicos. No obstante, en sus bodegones representaba sobre todo botellas y frutas (manzanas, naranjas, melocotones, peras). El fondo de sus pinturas era, por lo general, la simple pared blanca, aunque también pintaba con meticulosidad las hendiduras de estas.

Aunque estudió en dos institutos de gran renombre, siempre se consideró a sí mismo un artista autodidacta. Los críticos de arte con frecuencia englobaban a Sándorfi entre los artistas hiperrealistas; sin embargo él mismo nunca se consideró como tal, ya que en sus obras, aparentemente minuciosas, siempre hubo fallos intencionados que rompían el efecto fotográfico de la pintura.

Internamente autodidacta en el trabajo y en la vida, desde la infancia Shandorfi no confia en lo que se enseña, y se mantuvo fiel a sus propias convicciones. Sandorfi dedicó gran parte de su vida a perfeccionar su técnica pictórica y vivió prácticamente recluido, sin apenas relacionarse con personas que no fueran de su familia. Él prefería pintar por la noche, cada día va a la cama más tarde que el día anterior, por lo que vive en un lapso de tiempo perpetuo, lo que le aleja de cualquier tipo de vida social. Sandorfi reconcilia este aislamiento con su círculo familiar (es el padre de dos niñas, Ange y Eve)...

István Sándorfi falleció el 26 de diciembre de 2007 en un hospital de París. Se despidieron de él el 2 de enero de 2008 en una ceremonia fúnebre en París y, de acuerdo con su última voluntad, sus cenizas luego fueron llevadas a Hungría; ahora descansa en el Cementerio de Kispest, distrito 19 de Budapest, donde nació y estaba la casa de su infancia.


               Marta Bevacqua

               from the Origin series


                      Sam Weber

                      Ilustración para Bone Hinge por Katie Williams


                         Béla Tarr, El caballo de Turín

"Mi película trata de cómo, día tras día, la vida se va debilitando. Y como la vida, al final, desaparece; pero de manera silenciosa y sencilla"


                    "Es un mundo difícil para las pequeñas cosas"

"Y por mucho que me gustaría creer que hay una verdad más allá de la ilusión, he llegado a creer que no hay verdad más allá de la ilusión. Debido a que, entre la "realidad", por un lado, y el punto donde la mente golpea la realidad, hay una zona media, un borde de arco iris, donde la belleza viene a ser, en el que dos superficies muy diferentes se mezclan y se confunden para proporcionar lo que la vida no es; y este es el espacio en el que existe todo arte y toda la magia.

...Y al igual que la música es el espacio entre las notas, al igual que las estrellas son bellas por el espacio entre ellas, al igual que el sol golpea las gotas de agua en un cierto ángulo y lanza un prisma de colores en el cielo - asi es el espacio en el que existo, y quiero seguir existiendo, y para ser franca, espero morir en, exactamente esta distancia media: donde la desesperación golpa la alteridad pura y crea algo sublime"

- Donna Tartt, El Jilguero

domingo, 16 de octubre de 2016


"Una de mis cruzadas más antiguas es contra de la distinción entre el pensamiento y el sentimiento, que en realidad es la base de todos los puntos de vista anti-intelectuales: el corazón y la cabeza, pensar y sentir, la fantasía y el juicio…y yo no creo que sea verdad...Tengo la impresión de que el pensamiento es una forma de sentir y esa sensación es una forma de pensar"

- Susan Sontag, a partir de una entrevista (Susan Sontag: The Complete Rolling Stone Interview, p
or Jonathan Cott)

sábado, 15 de octubre de 2016



             Béla Tarr, Sátántangó, 1994

"Lo que hago es pensar en el tiempo de una manera muy sencilla. Los realizadores no están interesados en el tiempo, lo que me molesta porque el tiempo es terriblemente importante - se trata de una dimensión. Nuestra vida pasa en el tiempo, y el tiempo siempre es corto, y cada vez más corto y más corto. Es por eso que quiero mostrar en mis películas que el tiempo pasa y cuando algo está sucediendo que está sucediendo en el tiempo. Quiero mostrar al espectador que el tiempo es tan importante como el conjunto, como la música, como los actores y la acción..."

Susan Sontag decía que Sátántangó es un film para ver una vez al año durante toda una vida... 

"El cine nació para reflejar una parte concreta de la vida, una dimensión del mundo aún no comprendida, que ninguna de las otras artes había podido expresar"

- Andrei Tarkovski

"No hay una manera determinada de hacer cine, la forma ha de nacer de dentro, libre de ataduras, encontrando una voz y un camino propios" 

- Béla Tarr


                     Allen Frame, pianista, Café, St. Petersburgo, Rusia, 2002

viernes, 14 de octubre de 2016



                    la cocina de janae


                Géographie. Cours élementaire. Jean Brunhes. Dibujos de R. Broders











          Pedro Costa, Casa de lava, 1994 (post-scriptum)

Casa de Lava es el título de una película de 1994 del cineasta portugués Pedro Costa. Con 35 años, Costa viajó a las islas de Cabo Verde en el océano Atlántico para filmar su segunda película (concretamente en la isla de Fogo). Durante la preparación de esta producción, Costa recopiló en un cuaderno aquello que veía, leía, ideas e imágenes, en lugar de hacerlo en un guión. Pinturas, fotos fijas, cartas, artículos de prensa, apuntes, citas de novelas, postales, diálogos e instantáneas que le guiaron durante el rodaje de la película y que continuó (y terminó) después de regresar a Lisboa.

Pedro Costa (Lisboa,1959) abandonó sus estudios de Historia para asistir a las clases del poeta y cineasta António Reis en la Escuela de Cine de Lisboa. Su primera película, O Sangue, se estrenó en la Mostra Cinematografica di Venezia en 1989.

Casa de lava, su segunda película, se mostró en Cannes, en la sección Un Certain Regard, en 1994. Otras de sus películas incluyen Ossos (Huesos), No Quarto da Vanda (En el cuarto de Vanda), y Où gît votre sourire enfoui? Onde jaz o teu sorriso? (¿Dónde yace tu sonrisa?), con los cineastas Danièle Huillet y Jean-Marie Straub.

Después de Ossos y Casa de Lava el cine de Pedro Costa muestra una especial tendencia al recogimiento. El paso de lo analógico a lo digital también será un paso de los espacios abiertos a los cerrados; a las películas íntimas y clasuradas. El cineasta descubre que también podía rodar en habitaciones, puertas o pasillos. Esta idea de un cine rodado en espacios privados y pequeños permite relacionar la obra de Costa con la de otros cineastas: La chambre (1972) y Là-bas (2006) de Chantal Akerman; Jeune femme à sa fenêtre lisant une lettre (1983) o De son Appartement (2007) de Jean Claude Rosseau.