lunes, 2 de enero de 2017





John Berger - Tilda Swinton (fotogramas del documental 'The Seasons in Quincy- Four Portraits of John Berger')

El 5 de noviembre y Londres son los nexos en común de John Berger y Tilda Swinton. Son la fecha y el lugar en los que ambos nacieron, aunque con 34 años de diferencia. Ella decía que esas dos coincidencias cimentaron una complicidad que dura más de dos décadas; una relación que bordeaba lo paternofilial y esa pasión íntima que solo comparten un profesor y su discípulo. “Es como si en otra vida hubiésemos hecho algo juntos”, comentaba Berger a Swinton en una de las conversaciones que tuvieron ante una cámara. Son encuentros grabados que sirven de guía para el documental The Seasons in Quincy: Four Portraits of John Berger.

Sus posturas eran radicales y efectivas. Cuando ganó el Booker Prize con la novela G, anunció que compartiría su dotación económica con el grupo de los Panteras Negras. La otra mitad la dedicaría a escribir un libro que denunciara la explotación de empresas como las que patrocinaban el galardón que estaba recogiendo. Este retrato en formato cinematográfico se firma con cuatro cortometrajes en los que Berger fue modelo y coautor al mismo tiempo, un tributo poco ortodoxo a un hombre que entendió el arte como una simbiosis entre la mirada analítica y el impulso creativo. “Si soy un cuentacuentos es porque escucho”, dice Berger en un momento de este original biopic, construido a golpe de conversaciones.

Estaba cerca de cumplir los 90, cuando John Berger despliega su impecable lucidez psicológica en este cuarteto de relatos que firman sus amigos Colin MacCabe, Christopher Roth, Bartek Dziadosz y la propia Swinton. Los recibió en su refugio en los Alpes franceses, donde vivía como un granjero desde hace décadas, y conversó con ellos sobre política, su infancia o su mujer fallecida, Beverly Bancroft. Sus invitados, además de homenajear a su maestro, comparten con él sus propias memorias, convirtiendo lo que parecía un tributo en otra obra, la última, del maestro John Berger.


El fallecido John Peter Berger (Londres, 1926) era uno de los pocos sabios que quedaban en Europa. Su actividad abarcó la pintura, la novela, el arte, el activismo político y la poesía. Pero, sobre todo, fue conocido como un maestro de la crítica cultural, entendida en el más amplio sentido (no encerrarse en la torre de marfil de la academia, sino buscar utilidades vitales a las experiencias y los saberes).

Su novela 'G.' (1972) obtuvo el Booker Prize y Berger donó la mitad del premio a los Panteras Negras. De hecho, pronunció su discurso de agradecimiento acompañado de un miembro de esta organización quien, según cuenta la leyenda, al verle tan enardecido, le susurraba "tranquilo". Con la otra mitad del premio financió su propia investigación sobre las condiciones de vida de los inmigrantes en el norte de Europa.
El resultado fue ‘Un séptimo hombre’, una irrepetible combinación de periodismo, poesía, teoría social, tratado de ética y reportaje fotográfico: “Nunca antes había habido tanta gente desarraigada. La emigración, forzada o escogida, a través de fronteras nacionales o del pueblo a la capital, es la experiencia que mejor define nuestro tiempo, su quintaesencia”. "La pobreza de nuestro siglo es diferente a la de cualquier otro. No se trata, como la pobreza era antes, el resultado de la escasez natural, sino de un conjunto de prioridades impuestas al resto del mundo por los ricos".

 (John Berger, 5 de noviembre de 1926 Highams Park, Londres -  París, Francia, 2 de enero de 2017)

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